divendres, 30 de gener de 2015

Cincuenta sombras de Grey

Esta semana he acabado de leer Cincuenta sombras de Grey; no pude acabármelo a la primera intentona, ha tenido que ser a la segunda. Movida por el éxito de la película a punto de estrenarse me obligué a volverlo a coger, todo sea por poderme posicionarme frente a curiosos (-¿Irás a ver la película? -No, es malísima. -¿Cómo lo sabes? -He leído el libro -Ah.)
 
No quiero caer en el topicazo de ir a degüello a  desprestigiar a un bestseller, o considerarlo por ese motivo literatura de segunda, ya que no siempre una cosa va asociado con la otra. Es el caso de Harry Potter, que por mucho que fuera dirigido a un público juvenil, la historia está bien fundamentada, encontramos todo tipo de referencias mitológicas, y está muy bien escrito. Este no es el caso de Cincuenta sombras de Grey.
 
He encontrado el libro simplemente horrible, y no me sucede a menudo. Desde el argumento hasta los personajes no hay nada que me parezca innovador ni digno de alabanza. El tema del sexo no me parece nada del otro mundo, no es la primera novela lo trata de una manera tan abierta y sin tabúes. Los personajes caen tanto en estereotipos que me parece volver a estar leyendo Crepúsculo de nuevo. Ana es la típica chica del montón, con complejos e inseguridades, que casualmente fascina al protagonista, el cual es guapísimo y de familia adinerada. Ahí lo tienes, la base narrativa de cualquier telenovela barata. Brilla por su falta de originalidad. 
 
Pero lo que simplemente me sacó de quicio fue esa actitud celosa, controladora y de acosador de Christian Grey. Realmente se le puede permitir a alguien que nos siga a todas partes, que nos diga que podemos o no podemos hacer? Christian Grey roza lo delictivo, a mí personalmente me da auténtico pavor -y no, en ningún momento hago una crítica a sus fetichismos-. Lo peor de todo es que claro, si el hombre tiene los ojos bonitos y es complaciente en la cama, ¿no se lo hemos de permitir todo? Cualquier persona con un mínimo de dignidad diría que no, pero Anastasia -que por mucho que remarquen lo inteligente que es, yo no la veo por ningún lado- es tan sumamente complaciente que parece incapaz de llevar nunca la contraria o de imponer su opinión. Oh, que "heroína" más poco carismática.
 
La mayoría del libro se basa en las relaciones de estos dos y sus conversaciones, por lo que podéis imaginar que aburrido que se puede hacer con protagonistas tan previsibles. La autora tampoco deslumbra especialmente, tiene un léxico bastante limitado lo cual convierte algunas escenas hot un tanto repetitivas.
 
Vaya, en resumidas cuentas, este libro me ha parecido indigno de ser usado para calzar mi sofá (si mis visitas lo vieran el daño sería irreparable). Le he puesto un 1 sobre 5 en Goodreads. No es salvable por ningún lado. Y no, no tengo la más mínima intención de leerme los dos siguientes.

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